Premios Bellas Artes de Literatura

Fue creado en 1977 por cuatro organismos vinculados directamente con la cultura: el Instituto Nacional de Bellas Artes, la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía, El Instituto Mexicano del Seguro Social y la Secretaría de Educación Pública. Entonces fue llamado Primer Concurso Nacional para Escritores de Teatro, y desde el principio dio un decidido e importante impulso al teatro mexicano. Asimismo, brindó la oportunidad a nuevos escritores de todo el país para que sus obras fueran representadas. La obra ganadora del primer certamen, en 1978, fue La República Sociedad Anónima, de Gilberto Cantón.

En la actualidad, el Premio Bellas Artes Baja California de Dramaturgia es auspiciado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Bellas Artes, y el Gobierno del Estado de Baja California, por medio del Instituto de Cultura de Baja California.

La convocatoria se dirige a todos los escritores mexicanos y extranjeros residentes en la República mexicana, quienes deberán someter a concurso una obra de teatro inédita, en español, que no haya sido representada. El tema de la obra y el número de actos serán libres, siempre y cuando alcance un mínimo de 30 cuartillas o considere un tiempo aproximado de 50 minutos de representación efectiva.

Con el objetivo de promover el interés por la creación del cuento para niños, género que se había mantenido en el olvido, y a la vez rendir un justo homenaje al escritor campechano Juan de la Cabada, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Gobierno del estado de Campeche lanzaron en 1977 la convocatoria del Primer Premio de Cuento Infantil Juan de la Cabada.

En la ceremonia donde se entregó por vez primera, el mismo Juan de la Cabada manifestó: “Con la creación de este premio, se verifica un acontecimiento muy importante, no por mi obra, sino porque se está dando un paso trascendental en la literatura mexicana, que ayudará en el futuro a la lucha contra toda esa bazofia extranjerizante que nos invade”. Asimismo, resaltó la importancia de rescatar el cuento mexicano y el cuento indígena de riqueza inigualable.

Surgió en 1974, convocado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Gobierno del Estado de San Luis Potosí, por medio de su Casa de la Cultura. Actualmente lo auspician el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes,a través del Instituto Nacional de Bellas Artes, el Gobierno del Estado de San Luís Potosí,a través de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí y el Museo Francisco Cossío.

La convocatoria inicial fue lanzada con el objetivo de descubrir en qué nivel de calidad se encontraba la actividad literaria del país, así como para encontrar nuevos valores dedicados a las letras. En su primer año, los miembros del jurado fueron Juan Rulfo, Juan de la Cabada y Miguel Donoso, resultando ganadora la obra de Eraclio Zepeda Asalto nocturno y otros cuentos.

Cabe mencionar que la alta calidad literaria de los trabajos concursantes motivó que el jurado recomendara la publicación de otras seis obras: El hilo y la madeja, de Livia Sedeño; Cuentos, de Ricardo G. Clark; Lecturas de un ladrón improvisado, de Emma Rueda; Fuera del ring, de Guillermo Samperio; El color del mundo, de Raúl Navarrete, y Sin morir del todo, de Poli Délano.

Entre los ganadores han figurado Eraclio Zepeda, Cristina Rivera Garza y Francisco Hinojosa.

Su primera convocatoria fue lanzada en 1975 bajo los auspicios de la Casa de Cultura de Gómez Palacio, Durango y la dirección de Literatura —entonces Departamento— del Instituto Nacional de Bellas Artes. La intención original de aquella primera convocatoria fue alentar la investigación en torno a la obra del autor cuyo nombre da título a este premio; éste, al enterarse de la creación del mismo manifestó: “Este premio me lo deberían de dar a mí”. Esto hubiera sido un merecido reconocimiento para el autor; sin embargo, él mismo falleció un año después de la instauración del premio.


El primer trabajo ganador fue
La Producción Literaria de José Revueltas en su contexto histórico, realizado por Silvia Durán, Armando Pereira, Eduardo Casar y Carlos Muciño, en el año de 1976.

Jaime Labastida, presidente del jurado en esa ocasión, expresó la conveniencia de ampliar las bases de este certamen en el futuro, de manera que los temas concursantes versaran sobre la literatura mexicana o la literatura latinoamericana, y no sólo sobre la obra de José Revueltas.

A partir de 2010, la convocatoria se abre a trabajos de ensayo literario con tema libre.

Convocado por primera ocasión en 1986, auspiciado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y el entonces Instituto Regional de Bellas Artes de Cuernavaca, Morelos, tiene el fin de estimular el ensayo literario, centrándose en la investigación de la obra de cualquier narrador, ensayista, cronista, poeta o estudioso extranjero, de cualquier época, cuyo tema se refiera a México. En la actualidad el premio —cuya convocatoria se suspendió de 2006 a 2008) es convocado por el INBA y el Gobierno del estado de Morelos, a través de su Instituto de Cultura.

El año de su creación y en cuatro ocasiones más el premio ha sido declarado desierto; sin embargo, lo han obtenido, entre otros destacados escritores y ensayistas, Oscar Mata, Gilberto Prado Galán, Ignacio Padilla, Jorge García-Robles, Nair María Anaya Ferreira y Gonzalo Vélez. Las obras ganadoras han abordado a importantes autores cuya creación literaria ha abordado temas relacionados con México, como son: el mismo Malcolm Lowry, John Steinbeck, Emile Chabrand y William S. Borroughs.

Este premio surgió en 1980 como Premio Latinoamericano de Narrativa Colima, bajo los auspicios del Instituto Nacional de Bellas Artes, el Gobierno y la Universidad de Colima. Para 1991, el Premio cambia su nombre al de Premio Nacional de Narrativa Colima para obra publicada, siendo convocado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y la Universidad de Colima. La nueva convocatoria se dirige a todos los escritores mexicanos y extranjeros residentes en la República mexicana, que podrán participar con una obra que haya sido publicada durante el año anterior a la emisión de la convocatoria.

Es convocado desde 1978 por el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Gobierno del Estado de Michoacán —por medio del Instituto Michoacano de Cultura (hoy Secretaría de Cultura de Michoacán). En aquella ocasión, Víctor Sandoval, entonces titular de Promoción Cultural del Instituto Nacional de Bellas Artes, manifestó que la creación de dicho premio obedecía a la política de descentralización cultural hacia los estados de la República Méxicana.

El 8 de diciembre de 1978, Arturo Azuela recibió el Primer Premio Nacional de Novela por su obra Procesión de rencores, la cual al publicarse en 1982, cambió el título a Manifestación de silencios. Al término de la ceremonia en donde se le entregó el premio, Arturo Azuela habló de la importancia del premio: “Yo creo que en primer lugar, uno ha sido juzgado. Eso es muy valioso. La actitud para entrar a un certamen de este tipo debe ser humilde, porque uno está dispuesto a perder, eso obliga entonces a perfeccionar la obra. Es de suma importancia la creación de Premios Literarios, porque esto viene a ser el reconocimiento para la diaria tarea del escritor”.

Surgió en 1981, convocado por el Instituto Nacional de Bellas Artes, por medio de la Coordinación de Bellas Artes de Torreón, con el propósito de promover de manera más amplia este género. A partir de 1991, el certamen fue convocado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes, y el Gobierno del Estado de Coahuila, por medio de la Coordinación de Bellas Artes de Torreón.

Actualmente, las instituciones que suman sus esfuerzos a los del INBA para dar este premio son el Gobierno del Estado de Coahuila, a través del Instituto Coahuilense de Cultura, y el Patronato del Teatro Isauro Martínez (la única institución particular a nivel nacional que participa en los Premios Bellas Artes de Literatura).

En 1968, los tradicionales Juegos Florales Aguascalientes, celebrados en el mes de abril desde 1931, se transformaron en el Premio Nacional de Poesía. En 1980, el Premio Nacional de Poesía se convirtió en el Premio de Poesía Aguascalientes, incorporándose a los Premios Bellas Artes de Literatura; este cambio, obedeció a que surgieron diversos premios nacionales de poesía en varias entidades del país, así como a la necesidad del Instituto Nacional de Bellas Artes por unificar y adecuar su política cultural.

En sus inicios se premiaba un poema inédito, actualmente la convocatoria solicita a los concursantes un libro inédito de poemas, con tema y forma libres y con una extensión mínima de 60 cuartillas. El monto del premio en la actualidad asciende a 500 mil pesos en efectivo, el más alto de los Premios Bellas Artes. El premio se entrega cada año en ceremonia especial en la ciudad de Aguascalientes, Aguascalientes en el marco de la Feria de San Marcos.

El renombre alcanzado por el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, en los ámbitos nacional e internacional, se debe, sin duda a la importancia de los libros premiados en la literatura de habla hispana, a la trayectoria de los poetas premiados y a la calidad poética de las obras ganadoras.

Entre los ganadores se pueden mencionar a Juan Bañuelos, José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, Hugo Gutiérrez Vega, Coral Bracho, Francisco Hernández, Myriam Moscona, Jorge Esquinca, Eduardo Milán, Malva Flores, Héctor Carreto y María Baranda.

Del jurado, es importante señalar que año con año ha sido integrado por escritores reconocidos, como son: Alí Chumacero, José Luis Martínez, Rubén Bonifaz Nuño, Elías Nandino, Efraín Huerta, Víctor Sandoval, Carlos Monsiváis, Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Ramón Xirau, Álvaro Mutis, Juan Gelman, Tomás Segovia, Antonio Cisneros y Juan Domingo Argüelles, entre otros.

Se lanzó por primera vez en 1982, auspiciado desde entonces por el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Gobierno del estado de Chihuahua. Desde su creación, el Premio de Testimonio ha visto incrementada su importancia y prestigio en el medio literario e intelectual. Una preocupación constante de los convocantes ha sido la integración de jurados de calidad, entre los que podemos mencionar a Jaime Labastida, Silvia Molina, Guillermo Sheridan, Gonzalo Celorio, Federico Campbell, Germán Dehesa, Miguel Ángel Granados Chapa, entre otros.

El testimonio, un género situado entre el periodismo y la literatura, tiene el valor de mostrar la forma en que la realidad hiere a un testigo.

El autor ganador en la primera etapa del premio fue Alfonso Gumusio Dragón, de Bolivia, por su trabajo La máscara del gorila. Otros ganadores de años previos han sido el narrador J. M. Servín, el editor Braulio Peralta y el poeta Ernesto Lumbreras. En 2009, lo ganó Édgar David Piñón Balderrama con un texto acerca del impacto del narcotráfico en el periodismo del norte del país.

A partir de 2010, en honor a uno de los escritores más importantes del estado de Chihuahua, el Premio toma el nombre de Premio Bellas Artes de Testimonio Carlos Montemayor.

Fue convocado por vez primera en 1980 bajo los auspicios del Instituto Nacional de Bellas Artes y el Gobierno del estado de Guerrero. Posteriormente el Gobierno del estado de Tlaxcala, a través de su Instituto de Cultura retomó la convocatoria en conjunto con el INBA. En la actualidad, las instituciones convocantes son el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Nacional de Bellas Artes; el Gobierno del estado de Tlaxcala, a través del Instituto Tlaxcalteca de Cultura, y la Secretaría de Cultura del Gobierno del estado de Puebla.

En la primera etapa de este certamen la obra ganadora fue En tiempo de marzo en tiempo de abril, de Livia Sedeño, ante un jurado integrado por Alberto Huerta, Luis Arturo Ramos y Arturo Arias. A partir de entonces el premio ha revelado novelistas que, en la actualidad, han logrado consolidar una trayectoria, entre ellos, Rafael Gaona, Severino Salazar, Víctor Luis González, Alejandra Bernal Rodríguez e Ignacio Padilla, por mencionar algunos nombres.

El concurso ocupa un lugar especial entre los trece Premios Bellas Artes de Literatura, ya que su característica es promover el género narrativo entre escritores noveles que no han publicado aún su primera novela.

Fue convocado por primera vez en 1987 por el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Instituto Mexiquense de Cultura. Actualmente son, además del INBA, el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León y la Universidad Autónoma de Nuevo León. Hasta 1988 los trabajos participantes se centraban en la figura y la obra de artistas determinados en la convocatoria.

En 1987 y 1988 de acuerdo con las bases de la convocatoria se entregaron dos premios. A partir de 1989 la convocatoria especifica un premio único e indivisible y, desde 1990, los trabajos concursantes pueden desarrollar aspectos sobre la vida y/o la obra de algún artista plástico mexicano, de cualquier época, o bien analizar los movimientos plásticos desarrollados en el país, sin importar el periodo.

Nació en 1978, convocado a todos los poetas de habla española. En 1980 se configura exclusivamente para trabajos publicados. Durante un tiempo fue convocado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Gobierno del estado de Tabasco, a través del Instituto de Cultura de Tabasco y el Ayuntamiento de Cárdenas, Tabasco. Actualmente, las instituciones convocantes son exclusivamente el INBA y el Gobierno del Estado de Tabasco, a través del Instituto Estatal de Cultura.

En sus diferentes momentos el premio fue entregado a poetas como José Falconi, José Luis Rivas, Alberto Blanco y Fabio Morábito, entre otros.

En 2007, abrió la recepción de trabajos a poemarios editados en Iberoamérica.